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TEXTES MICRORELATS
Saber onírico, de Sirag Eldin Nabih Ali (seleccionat de febrer)
Es todo mucho más sencillo, nos dicen. Aparentemente, la lluvia es lluvia y tus ojos no son fuego que destroza mis entrañas. Tus ojos son una córnea, una pupila, etcétera. Y mis entrañas son un montón de carne informe, llena de sangre y nervios. Todo parece indicar que tienes más en común con lo que veo cuando miro al escaparate de la carnicería que con lo que veo cuando levanto la vista hacia el cielo. Por eso, un ejército de antropólogos nos persigue por Paseo de Gracia diciendo que el amor es un invento, que es cosa del instinto de supervivencia, de las tribus, de aparearse. Y nos cuentan historias sobre erguirse y sobre utilizar los pulgares. Porque la lluvia es sólo lluvia. Y nos persiguen también historiadores. Nos dicen que eso de los besos se inventó luego, que aquí se trataba de preservar la especie y poco más. Intentamos darles esquinazo, pero nos acorralan economistas y sociólogos: "Ya, ya sé que esas fiestas se celebran para potenciar el consumo. No, no me creo especial. Sí, sé lo que es el efecto Fohrer. ¿Podéis dejarnos pasear?". Llegan desde toda las esquinas y se amontonan a nuestro alrededor. Y la lluvia es sólo eso, agua que cae de las nubes. Imagino que no para de llover y el agua se los lleva a todos paseo abajo. Me agacho, coloco la cabeza muy cerca del suelo e intento determinar cuánto tardará la lluvia en inundar la calle y llevarse a todos estos indeseables. Se acerca un hombre y me da dos golpecitos en el hombro. Me dice Disculpe joven pero si está esperando una inundación sepa que el sistema de cloacas de la ciudad. Le pido que no acabe la frase. Les pido a todos por favor que se marchen. Ellos abren sus paraguas, dicen Sólo tenías que pedirlo por favor, se dan media vuelta y desaparecen entre la multitud.
Final feliz.
11/03/2010
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