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TEXTES MICRORELATS

El doble, de Juan Fueyo (finalista ex aequo de febrer)


Una tradición oral precedió la escrita que influyeron Dostoyevsky y Borges, porque en las aldeas, donde no llegó otra literatura que la Biblia, se sabe de él. Oí de su existencia en mi niñez celta. Pero no evitó la sorpresa cuando me encontré, frente a frente, con mi doble: con mi exacta réplica. O con aquel de quien yo soy la réplica exacta. Fue en una cafetería en Dublín, en la calle Grafton, donde se reúnen los dublineses a la hora del té. Una sensación desconocida anticipó el abominable hallazgo. Le descubrí reflejado en uno de los espejos del café. Vi con horror que tenía mi mismo pelo, la misma barba gris, mi gusto para vestirse y que movía la cuchara dentro de la taza con el mismo desdén que yo la muevo, mientras discutía, con mi misma vehemencia, similitudes, las mismas que yo había encontrado, entre Yeats y Kipling. Se giró hacia mí y me vio. En las montañas celtas ver al doble, al huerco, es un anuncio de muerte. Quienes le ven apenas tienen tiempo de lamentarse a familiares y amigos, pues pocas horas después los encuentran muertos. Salí de la cafetería aterrorizado. Durante muchas noches no pude dormir y fatigué los días angustiado con imaginarios accidentes mortales o presagiando la puerta que escogería el cáncer para entrar en mi cuerpo. Sin embargo, contra toda lógica, la muerte no me abatió. Con el tiempo busqué otras explicaciones, que incluyeron la neurosis, el espejismo, la fiebre, el alcohol, e incluso el sueño y la pesadilla. Pensé que quizá el huerco me había deparado una muerte en vida, al privarme del placer de vivir. Temí la muerte en represalia de un familiar cercano. Ninguna de esas elucubraciones me llevaron a la verdad. Hoy he encontrado la explicación exacta y por eso he cogido pluma y papel. Vivo convencido que desde que sobreviví aquel encuentro, cargo sobre mis hombros la muerte de un hombre. Aquel que fue avisado de su muerte, una muerte inmediata y cierta, cuando el azar le hizo encontrarse conmigo. Yo soy el huerco.
11/03/2010
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